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domingo, 25 de agosto de 2019

Vox, el origen de sus miembros y su exaltación del fascismo


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Ciertamente Vox cumple varios de los puntos clásicos del fascismo –como el racismo, chovinismo y la pretensión de iegalizar a los partidos no afines a los conceptos anteriores–, y en otros parece que está progresando hacia ese punto –como adoptar timida demagogia anticapitalista sobre los problemas de la gente y la opulencia de los ricos–. En otros todavía es pronto para saber si adoptará tal postura –como el usar la violencia para suprimir a los partidos tradicionales–.

Si uno analiza el programa de Vox para las elecciones del 28 de abril, ciertamente no es el programa de la antigua Falange de los años 30, ni siquiera el de Fuerza Nueva en los 70. Hay mayor moderación. ¿Pero que partido fascista tiene un calco de estos programas? Sería anacrónico hasta para la mente cuadriculada del fascista. Incluso en las declaraciones rutinarias en prensa encontramos mayor apego a conceptos como el «liberalismo» que a otros eslóganes propiamente fascistas –recordemos que en principio el fascismo se presenta como antagónico al liberalismo y como su superador entre él y el comunismo–. Pero quedarnos ahí sería un simplismo, ya que como hemos comentado en alguna ocasión, en España con el fin del franquismo, muchos de los elementos de las clases explotadoras que habían apoyado al franquismo tuvieron que resguardarse en distintas agrupaciones políticas como la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, o la Alianza Popular (AP) de Manuel Fraga, transformando o moderando el discurso y su política para tener éxito en el nuevo régimen –bajo la monarquía parlamentaria–. Nadie negará el desempeño fascista de los ministros franquistas y fueros estos los que aceptaron y encarrilaron el restablecimiento de la monarquía-parlamentaria. Por eso decimos que es ridículo hablar de una burguesía e individuos meramente democrático-burgueses o fascistas, ya que estos viran en función del panorama político:

«La causa de estas pugnas violentas interburguesas que se suceden a veces en los gobiernos capitalistas no solo se deben al arribismo o al autoritarismo de los individuos, sino también a la lucha entre elementos de la burguesía que quieren pasar a formas más coercitivas versus otros que desean adoptar formas de dominación más relajadas o directamente liberalizar el regimen. Estas disputas no son discusiones académicas sobre la forma de gobernar, sino que son en algunos momentos discusiones muy serias, pues de tomar una decisión u otra puede depender de que el sistema burgués salga mejor o peor parado en cada ocasion. Y, aunque como en todas las ideologías, siempre hay exaltados y románticos, estas discusiones no se producen tanto por amor a unos ideales concretos como a la forma en que creen que defenderán sus intereses económicos. Salvo excepciones de sujetos fanáticos… la burguesía no puede ser calificada de fascista ni de democráta-burguesa por naturaleza, puesto que siempre preferirá defender su bolsillo y su patrimonio en detrimento de los intereses de su nación o de su ideología concreta que en ese momento profese». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

lunes, 4 de marzo de 2019

La burguesía siempre optará por traicionar los intereses nacionales al verse frente a movimientos populares que ponen en peligro sus privilegios de clase


«A la luz de la guerra imperialista, pueden extraerse importantes lecciones de la lucha del pueblo español que serán útiles, no solamente para la clase obrera española, sino también para los proletarios de los demás países. La experiencia de nuestra guerra imperialista y la de la actual guerra imperialista, nos enseña que la burguesía, al verse frente a frente de potentes movimientos populares que ponen en peligro sus privilegios de clase y su posición dominante, optará por traicionar los intereses nacionales, elegir el camino de la capitulación ante los imperialistas extranjeros y entregar a su propio pueblo al enemigo extranjero, con tal de salvar ante todo sus privilegios de clase.

Las clases dominantes españolas, al ver amenazados sus privilegios por la revolución democrática, no vacilaron en sumir a su país en una terrible catástrofe, destruyendo ciudades enteras, trayendo a España aviadores extranjeros que asesinaron millares de niños, mujeres y ancianos. Perdiendo todo sentimiento nacional, la burguesía y los terratenientes, los falangistas españoles y los monárquicos, estafadores como Juan March y los representantes del alto clero, se unieron contra el pueblo para entregar la independencia de nuestro país a potencias imperialistas extranjeras. La traición y capitulación ignominiosa de la burguesía francesa en la guerra actual, muestra una vez más que la conducta vergonzosa de las clases dominantes españolas no constituye una excepción ni un caso especial, sino que es la tendencia general de la burguesía en el período actual de decadencia del capitalismo y de agudizacion de su crisis general». (José Díaz; La burguesía no representa a la nación, 1940)

jueves, 27 de septiembre de 2018

Carta de Xosé Humerto Baena días antes de ser fusilado


«Me llamo José Humberto Baena Alonso, tengo 24 años de edad, peón de fundición, y hago estas declaraciones desde la prisión de Carabanchel el día…de septiembre de 1975. Soy militante del Partido Comunista de España (marxista-leninista, que es miembro del FRAP.

Soy militante del PCE (m-l) porque me considero marxista-leninista, y creo que sólo el Partido y el Frente son las únicas organizaciones que podrán acabar con el fascismo. Una organización se conoce por sus hechos, aparte de su teoría, entonces, a la hora de escoger mi militancia en el Frente lo hice guiado por las acciones revolucionarias de masas que había constantemente y que yo me enteraba, aunque la prensa fascista las intentara ocultar y conocí a esta organización en mi ciudad Vigo, y durante mi período de servicio militar en Hoyo de Manzanares y Paradas.